Actitud del consumidor


Una actitud es la respuesta que una persona da ante un determinado estímulo, después de evaluarlo positiva o negativamente. Las repuestas que se pueden brindar a un estímulo pueden ser muy variadas, por lo que se hace en ciertas ocasiones, muy difícil encontrar y controlar ese estímulo relevante.

Las actitudes si bien no pueden ser observadas (excepto en términos de sus efectos), pueden ser inferidas de acuerdo a cómo el individuo responde hacia ciertos estímulos psicológicos. Si decimos que hay una actitud negativa hacia un producto, esto puede implicar:

  • Existe un pensamiento u opinión sobre dicho producto.
  • Hay sentimientos desfavorables hacia el producto.
  • Se tratará de evitar el consumo o la compra de ellos.
La Asociación Americana de Mercadeo (American Marketing Association) publicó una ponencia de A. Achenbaum llamada “Conocimiento es algo llamado Medición” y en la cual se demuestra que para cada clase de producto o servicio corresponde una actitud o comportamiento diferentes.
La actitud que un consumidor tiene hacia un producto o servicio consta de tres etapas: Reconocimiento, Afecto y Comportamiento. Lo cual puede generar diferentes grados de preferencia y confianza.
En marketing, el comportamiento o la actitud del consumidor es de suma importancia, ya que si en algún momento se descubre una actitud desfavorable hacia el producto o servicio, se busca la manera de convertir esa actitud hacia algo más favorable, por ejemplo:
  • Utilizar anuncios informativos para que el consumidor conozca más sobre el producto o servicio y los beneficios que obtiene de él.
  • Uso de muestras, demostraciones u ofertas que capten su atención e inducir en cierta medida el cambio de actitud.